Todas las personas experimentamos emociones a lo largo del día. Algunas son agradables y otras pueden resultar incómodas o difíciles de comprender.
Sentir tristeza, miedo, enfado o frustración forma parte de la experiencia humana. Sin embargo, en ocasiones podemos sentir que nuestras emociones nos desbordan o que no sabemos qué hacer con lo que estamos sintiendo.
¿Qué significa gestionar las emociones?
Gestionar las emociones no significa evitar sentirlas ni intentar estar bien todo el tiempo.
Significa aprender a identificar lo que sentimos, comprender qué puede estar ocurriendo y encontrar formas saludables de responder a esas emociones.
A veces, el primer paso consiste simplemente en detenernos y preguntarnos:
¿Qué estoy sintiendo ahora mismo?
1. Te cuesta identificar lo que sientes
En ocasiones sabemos que no nos encontramos bien, pero no conseguimos identificar exactamente qué emoción estamos experimentando.
Podemos sentirnos irritables, cansados o con malestar sin saber si detrás existe tristeza, miedo, frustración u otra emoción.
Aprender a poner nombre a lo que sentimos puede ayudarnos a comprendernos mejor.
2. Intentas evitar las emociones incómodas
A veces intentamos evitar aquello que sentimos porque determinadas emociones resultan difíciles o desagradables.
Sin embargo, intentar ignorar constantemente una emoción no siempre hace que desaparezca.
Permitirnos reconocer lo que sentimos puede ser un primer paso para comprender qué necesitamos.
3. Sientes que tus emociones te desbordan
Puede haber momentos en los que una emoción aparece con mucha intensidad y sentimos que no sabemos cómo manejarla.
En esos momentos, puede resultar difícil pensar con claridad o actuar de la forma en la que nos gustaría.
Aprender estrategias para detenernos, identificar lo que está ocurriendo y responder de otra manera puede ayudarnos a afrontar mejor estas situaciones.
4. Reaccionas y después te arrepientes
Cuando una emoción es muy intensa, a veces reaccionamos impulsivamente.
Podemos decir cosas que realmente no queríamos decir o tomar decisiones rápidamente y después sentirnos mal por ello.
Trabajar la gestión emocional puede ayudarte a crear un pequeño espacio entre lo que sientes y la forma en la que reaccionas.
5. No sabes qué necesitas
Las emociones también pueden ofrecernos información sobre lo que está ocurriendo.
Por ejemplo, puede ser útil preguntarnos:
- ¿Qué ha ocurrido?
- ¿Qué estoy sintiendo?
- ¿Qué necesito ahora mismo?
Estas preguntas no solucionan automáticamente una situación, pero pueden ayudarnos a comprender mejor nuestra experiencia.
Aprender a relacionarte de otra manera con tus emociones
Gestionar las emociones no consiste en no sentir tristeza, ansiedad o enfado.
Se trata de aprender a escuchar nuestras emociones sin que necesariamente tengan que controlar todas nuestras decisiones.
Cada persona tiene una historia y una forma diferente de experimentar sus emociones. Por eso, aprender a comprender lo que sentimos puede requerir tiempo y práctica.
¿Cómo puede ayudarte la terapia psicológica?
La terapia puede ofrecerte un espacio seguro para comprender mejor tus emociones y explorar las situaciones que están influyendo en tu bienestar.
Durante el proceso terapéutico puedes trabajar para:
- Identificar y comprender tus emociones.
- Detectar situaciones que generan malestar.
- Aprender nuevas formas de afrontar emociones intensas.
- Comprender mejor tus necesidades.
- Desarrollar herramientas adaptadas a tu situación personal.
¿Quieres trabajar en tu bienestar emocional?
Si sientes que tus emociones están afectando a tu día a día o que te cuesta gestionar determinadas situaciones, la terapia psicológica puede ayudarte a comprender mejor lo que te ocurre.
Puedes ponerte en contacto conmigo para solicitar información sobre terapia psicológica individual online.
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